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Trafalgar.

 

 

 

La batalla de Trafalgar.
La batalla de Trafalgar tiene lugar el 21 de octubre del año 1805 a la altura de cabo Trafalgar (Cádiz), enfrentándose la flota británica, comandada por el almirante Horacio Nelson, contra una flota combinada franco-española bajo el mando del almirante Villeneuve.

Fue la última gran acción de guerra en el mar de este periodo, perdiéndose alrededor de 5.000 vidas y 15 buques (esto último principalmente a causa del temporal del SW que se desato sobre los maltrechos buques al día siguiente) y sus consecuencias se prolongaron mucho más allá de las guerras napoleónicas.

La Batalla de Trafalgar no deja de ser el final de la ambición de Napoleón por dominar los mares y su deseo de invasión de la "perfida Albión" (Inglaterra)

Para conocer los hechos es necesario conocer los sucesos previos y el contexto histórico.

El siglo XVIII presenció la lucha continua entre España, Francia e Inglaterra por la hegemonía atlántica.

La Revolución Francesa de julio de 1789 supuso la unidad de todas las monarquias europeas contra la imagen revolucionaria representada por Francia (Si las ídeas revolucionarias triunfan peligraría las testas coronadas europeas), pero entre los años 1796 y 1800 se firman sendos tratados "secretos" entre Napoleón y Carlos IV (bajo la supervisión de Godoy).- En estos tratados, El Tratado de San Ildefonso y el Tratado de Fointeneblau se pacta una ayuda sin limites, tamto militar, logística como económica, de ayuda a los ejercitos franceses para , por un lado el control marítimo y por otro la invasión de Portugal (aliada de Inglaterra). Estos pactos supusieron en la práctica la imposición de los criterios de Napoleón ante la capacidad y superioridad de su ejército.

En esa época reinaban Carlos IV y su esposa María Luisa, siendo Godoy su favorito.

Con la firma de estos tratados España recibiría a cambio de su ayuda logística y militar la recuperación de Gibraltar y la creacción del Principado de Etruria asi como el reparto en tres partes de Portugal (un tercio para Francia, un tercio para España y el sur del Algarve para Godoy). España además regala a Francia la Luisiana Americana.

En conclusión, Napoleón consigue la ayuda en sus intereses militares a cambio de nada. España sin recibir nada a cambio

Dado que la intención última que perseguía Napoleón al querer anular a la flota inglesa era abrirse camino para una futura invasión de las Islas Británicas, se urdió un elaborado plan para distraer a la marina inglesa mientras se efectuaban los preparativos de dicha invasión.

Al tiempo que las numerosas tropas de infantería francesas se agrupaban en Boulogne-sur-Mer a la espera de transporte marítimo, la escuadra francesa al mando de Villeneuve se uniría con la española, iniciando una acción sobre las posesiones inglesas del Caribe que tenían como finalidad atraer al afamado almirante Nelson a la zona, alejándolo del Canal de la Mancha.

 

El 30 de marzo del 1805 el almirante Villeneuve logra romper el bloqueo británico en Tolón, y tratando de unirse al resto de la flota francesa pone rumbo a las Antillas.

El resto de la flota francesa queda bloqueada en Brest y otros puertos. Nelson tuvo conocimiento de la marcha de Villeneuve el 10 de abril y comenzó una persecución a lo largo del Atlántico.

Al llegar Nelson a la isla de Antigua a primeros de junio de 1805, la escuadra combinada abandonó el Caribe y puso rumbo a la costa atlántica francesa.

HMS Victory

Después de un enfrentamiento, el 22 de julio, a la altura de Finisterre, contra el almirante Calder y su escuadrón de 15 navíos (apresó dos buques franceses y hundió a los españoles San Rafael y Firme) la flota combinada fondea en Vigo.

Este enfrenamiento hizo desistir a Villeneuve de continuar hacia aguas del Mar Cantábrico, donde pensaba que podría ser vencido por los refuerzos ingleses.

Se hacen a la mar y el almirante Villeneuve, tras titubear ante la orden de partir hacia el canal de la Mancha (presumiendo la presencia de Nelson en la zona), decide poner rumbo a Cádiz, adonde arribaron el 20 de agosto, demorando la posible invasión de Inglaterra.

De este modo, la escuadra que Napoleón esperaba ansiosamente para iniciar la invasión dio la vuelta y tras unas reparaciones en el puerto de La Coruña, terminó refugiándose en Cádiz.

En Cádiz se incorporó parte de la flota española bajo el mando del almirante Francisco Gravina.

Con la flota franco-española atracada en el puerto de Cádiz, Napoleón cambió de estrategia y ordenó que se dirigieran a apoyar el bloqueo de Nápoles, al tiempo que enviaba un sustituto para Villeneuve, que había caído en desgracia a ojos del Emperador.

A pesar de que la combinación de ambas flotas representaba una fuerza de combate considerable, las auténticas condiciones de esta armada (al menos de su parte española) dejaban mucho que desear.

Posteriormente se les une Cosme Damián de Churruca en el San Juan Nepomuceno, comandando una flota de otros nueve navíos.

Parece ser que Villeneuve recibe el 14 de septiembre la orden de dejar Cádiz y proceder a Nápoles pero decide permanecer en la ciudad. Ese mismo día Nelson parte de Porstmouth con la intención de unirse a la flota de Collingwood, que ya bloqueaba el puerto de Cádiz.

 El 28 de septiembre llegó al golfo de Cádiz. Y comenzó la espera.

Batalla Cabo San Vicente


Por su parte, Nelson había concentrado su flota de 27 buques a unas 50 millas al oeste de Cádiz, manteniendo un sistema de aprovisionamiento con base en Gibraltar y manteniendo una cadena de comunicación basado en señales visuales (código de banderas) entre sus fragatas.

El 9 de octubre Nelson reunió a sus capitanes y les explicó su plan.

 

Los buques formarían en dos columnas, con Nelson al mando de una y Collingwood de la segunda.

 

La primera atacaría perpendicularmente hacia el centro de la línea enemiga (formación en fila, la habitual en el combate naval entonces) y la segunda, próxima a la anterior, a la parte posterior de la misma línea. Esa táctica, valiente por cuanto supone aguantar el fuego enemigo hasta alcanzarlo, permitía:

 El desastre


Mientras tanto, en Cádiz, y tras enterarse de la decisión de Napoleón de sustituirle por el almirante Rosily, Villeneuve resuelve hacerse a la mar el sábado 19 de octubre y así se lo hace saber a Gravina.

Su intención es dirigirse hacia el Mediterráneo. Los mandos españoles desaconsejaron esa decisión.

Historiadores y escritores parecen coincidir en que dicha decisión era un tremendo error ante al superioridad británica, no en número de navíos, sino en la preparación de las tripulaciones, además de estar mejor pagados. Se estima que la cadencia de tiro inglesa era tres veces más rápida que la de la flota combinada.

A pesar de ello, y ante cierta apatía por parte de quienes debían defender los intereses de España, el 19 se hicieron a la mar parte de los buques, con tan mala suerte que debido a una mar en calma, la salida de Cádiz ya fue un pequeño desastre, debiendo quedar fondeados.

En ese momento fueron avistados por la fragata inglesa Sirius, que izó la señal "370" (Enemy’s ships are coming out of port) y toda la flota inglesa lo supo.

El día 20 toda la flota combinada consiguió hacerse a la mar y puso rumbo al SE.

Al amanecer del 21 la flota inglesa fue avistada por la fragata francesa Hermione y Villeneuve da arden de regresar a Cádiz.

Nuevo error, la maniobra es complicada y lenta (el viento es flojo del NW) y la fila que se mantenía a duras penas (a recordar la mala preparación de las tripulaciones) quedó deshecha, ocupando unas cinco millas de longitud.

Son las diez de la mañana y Churruca que queda al final de la fila observa la maniobra inglesa y comprende que la única solución es ordenar a los primeros buques de la flota combinada que vuelvan a virar.

Pero esa orden llegó tarde y además fue casi desobedecida por el francés Dumanoir, cuya actitud fue estudiada en consejo de guerra (el cual no encontró razones para castigarlo).

 La batalla


A las 11:48 Nelson izó un mensaje que decía: England expects that every man will do his duty. Este mensaje originalmente era " Nelson expects that every man will do his duty", pero fue convencido por sus oficiales de que sería mejor cambiar Nelson por England, a lo cual Nelson accedió sin problemas. (Los grandes hombres suelen confundir la patria con su persona)

La batalla comenzó hacia el medio día y duró hasta las seis de la tarde, aproximadamente, cuando el navío francés Achille, que estaba en llamas explotó al llegr el fuego a la Santa Barbara.

La táctica que daba ventaja numérica a los ingleses hizo que poco a poco los buques de la flota combinada fuesen cayendo bajo el fuego de dos o más enemigos. Además, la formación en fila de la flota combinada no era tal fila, quedando varios navíos mal colocados sin poder entrar en combate. Sirva como ejemplo el texto de Cayetano Valdés, comandante del Neptuno (a señalar que había tres Neptunos, uno por cada país) sobre el San Juan de Nepomuceno:

Doblada la retaguardia, fue puesto entre dos fuegos por dos navíos enemigos, los dos de tres puentes (Belleisle y Tonnant).

La defensa del Nepomuceno, y el empeño de los enemigos por rendirle, fue de lo más obstinado que cabe.

A las tres y media de la tarde se hallaba este navío sin gobierno, desarbolado de todos sus masteleros; acribillados sus palos; velamen y costados, con siete balazos a lumbre de agua, cordadas casi todas sus jarcias, inutilizados 19 cañones, y con más de la tercera parte de la tripulación fuera de combate.

Sin embargo, seguía su vigorosa defensa, resuelto su comandante y segundo Cosme Churruca y Francisco Moyua, a perecer antes que rendirse. Ambos murieron en el acto de combate, por sus heridas, y aunque el teniente de navío Joaquín Núñez, que los sustituyó, siguió la defensa durante media hora, mas convencido de ser inútil, y un sacrificio infructuoso el que se hacía impunemente de los restos de tan valerosa tripulación, desesperanzado de ser socorrido, y aumentados los daños hasta quedar casi destrozado, se rindió con acudo de su oficialidad al navío Dreadnought.

Tuvo 120 hombres muertos y 175 heridos. Los ingleses quedaron asombrados de la defensa de este navío y aseguraban que se había batido de un modo que no había ejemplo.

El Santísima Trinidad, de 136 cañones, uno de los objetivos de Nelson por ser el mayor navío de línea jamás construido, se fue a pique esa noche mientras era remolcado por otras tres buques ingleses. A bordo quedaron 80 heridos no pudiendo hacer nada por ellos.

El Príncipe de Asturias, a bordo del cual iba Gravina, hubo de ser socorrido y remolcado a Cádiz con el almirante herido.

La actuación de Calder, que aparentemente huyó debido a los daños sufridos en sus buques, fue duramente criticada en su país, debiendo aclarar su actuación ante un juzgado militar (poco antes de la batalla de Trafalgar hubo de regresar a Gran Bretaña a bordo del navío Prince of Wales, de 98 cañones).

Los resultados de la Batalla


La batalla supuso la muerte de Nelson (a causa de un disparo desde la cofa del Bucentaure francés), el suicidio posterior de Villeneuve, la muerte de Gravina en Cádiz a los pocos meses como consecuencia de las heridas sufridas en combate, la de Churruca y así hasta casi 5.000 personas.

Hubo más de 4.000 heridos y se perdieron 15 buques a causa de un temporal posterior que hundió parte de la maltrecha flota.

Los ingleses echaron todos los muertos al mar pero conservaron el cuerpo de Nelson.

El oficial inglés, que entró en la cámara de Churruca y al descubrir su cuerpo exánime dijo: Varones tan ilustres como éste no deberían estar expuesto a las resultas de un combate, sino que su vida debería guardarse para el progreso y adelanto de la humanidad.

Devolvieron sus pertenencias y su buque, el San Juan Nepomuceno, fue remolcado a Gibraltar y durante muchos años la cámara se conservó cerrada con una placa en la que se leía en letras de oro el nombre de Churruca, y si algún visitante entraba se le advertía que entrase descubierto.

Los náufragos de aquella batalla y posterior temporal fueron atendidos por las poblaciones del litoral gaditano, sin distinción de nacionalidad, siendo así reconocido por las autoridades británicas.

Nunca más Napoleón intentó invadir Inglaterra, fijando sus ojos en el este de Europa.

Se señala esta batalla como el comienzo de la decadencia de España, a partir de la cual no pudo defender sus intereses de ultramar.

Y por último, se inicia el periodo de la dominación marítima de Gran Bretaña hasta bien entrado el siglo XX, sólo puesta en entredicho por Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

Santisima Trinidad